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Limpieza y cuidados

Tu hoja está cubierta por ambas caras por esmalte de joyería: esmalte transparente por el haz y un contraesmalte opaco

-en ciertos casos, también una laca- por el envés.

El esmalte es vidrio: no se oxida ni se mancha, y protege al cobre de la oxidación. El perímetro de cobre que no queda cubierto por el esmalte adquirirá poco a poco una pátina oscura natural.

No necesita ceras ni abrillantadores, solo un trato cuidadoso.

Si sigues las recomendaciones, durará mucho tiempo.

 

Cuidados: 

  • No dejes que caiga al suelo ni trates de forzarla o cambiar su forma: el esmalte es duro pero frágil. 

  • No la expongas al agua de mar, a ambientes salinos o a productos químicos: no son amigos de los metales.

  • Lúcela preferiblemente sola. Piedras duras como el cuarzo o la turmalina, también el acero, pueden deslustrar o desconchar el esmalte. El aluminio puede marcarlo con trazos oscuros casi indelebles.

  • Los cuellos altos, bufandas y pañuelos de cuello son enemigos naturales de los pendientes, especialmente si son largos.  Para evitar su pérdida, póntelos siempre con sus topes. No confíes en la longitud del gancho.

 
Limpieza: 
  • Si ves que a tu hoja le hace falta limpiarla basta lavarla con agua y una gota de lavavajillas, usando si fuera necesario un cepillo suave, sin forzar.

  • Aclara bien con agua limpia.

  •  No uses disolventes, blanqueantes, ácidos ni limpiagrasas alcalinos: pueden penetrar en poros o pequeñas grietas no visibles y manchar o incluso dañar el esmalte o la base de cobre.  

  • No uses limpiametales, ni abrasivos que pueden deslustrar el esmalte.

  • Si vas a guardarla, asegúrate que está limpia y perfectamente seca antes de hacerlo. Es buena idea usar una bolsa de tela o envolverla en papel ligero. 

  • Revisa de tanto en tanto el estado del cordón y cámbialo si muestra señales de desgaste; es antelina de buena calidad, pero no es eterna. 

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